jueves 22 de diciembre de 2011

homeless



Evitando ser extremista... en mis meses de deambulación y búsqueda (la búsqueda interior sigue hasta el día de mi muerte), no es que en algún momento "no haya tenido donde dormir"... Sin embargo, fueron muchas las ocasiones en las que salía sin saber donde dormiría. Fue un proceso importante, profundo y bastante enriquecedor... ya he explicado hasta el cansancio por qué.
Acomodándome en la que será mi pieza por lo menos hasta febrero, dejando las cosas en algún lugar fijo, vaciando las mochilas, notaba la importtancia de esto (importancia que nunca había palpado de esa forma)... Asuntos tan coloquiales como dormir cada día en la misma cama, hacer cosas rutinarias agradables... Tener un rico olor en el baño, o un colgante de bambú sonando en la campana... son placeres tan simples, que una persona sin hogar simplemente no puede tener...

A la vez, pude hacer otro ejercicio...
estuve mucho más tiempo en ciertos hogares, que las personas que habitan esos hogares, lo que encontré absolutamente macabro. Los disfruté, vi sus distintas luces a distintas horas, interactué con los vecinos, con los animales, con los árboles... algo que los propios dueños de casa nunca harán (a menos que haya otro terremoto) pq el rato que pasan en casa es para llegar a comer algo y dormir, o para hacer una previa y embriagarse y salir... o para tener sexo y al día después sentir nuevamente eso que sentían antes.

La sociedad de consumo te empuja a comprar a tener, a crearte necesidades, pero... como hablaba con un amigo hoy, finalmente, no tienes el tiempo para disfrutarlas... Inevitablemente recuerdo esa canción cebolla de Ricky Martin donde habla que tiene unos perros que ni saben quien es... (Asignatura Pendiente, se llama)...

Ayer me pasó algo muy cuático...
Olvidé mi bolsa con ropa sucia en una tienda atestada de gente (compraba un regalo, saben que por voluntad propia casi nunca entro a tiendas)... Me desesperé, no por un gran apego material, ya que espero deshacerme de muchas de mis cosas, incluida mucha ropa, pero.... quiero ser yo quien elija que cosa se queda y que cosa se va y no el azar o mi cabeza de pollo...
Desde que me di cuenta, hasta que llegué de vuelta a la tienda, me fui recitando "Nam Myoho Renge Kyo", todo el rato, tanto tanto que a veces se me enredaba... En voz alta obvio.
La probabilidad de que estuviera igual existía, pq en ese lugar había mucha gente desesperada consumiendo y también había basura entonces existía la posibilidad de que pensaran que fuera eso... Pero también cabía la posibilidad que alguien la pillara, y viera por ejemplo mi chalequito lindo H&M que me recuerda los lindos días en Londres (a eso voy con el valor sentimental)...

La cosa es que ahí estaba la bolsa...
respiré profundo, y agradecí... repitiendo la misma frase por bastante rato más.

Siempre he disfrutado sentarme en el suelo, disfrutar el olor del café de grano o de cuando están regando, sentarme en un balcón con las patitas colgando, caminar descalzo por el pasto o escribir escuchando algo como "Memory Gospel" de Moby... pido porque esas cosas simples nunca cambien, por favor... nunca.

Mañana voy a la casa de mis padres, a disfrutar de las fiestas, regalonearlos... y sin tener puta idea de qué será de mi durante el 2013. Sin embargo, me siento más libre y más vivo que nunca.
Bendiciones.

0 opinan... y tú?: